domingo, 19 de abril de 2015

La identidad sexual permite que las personas puedan sentirse, reconocerse y actuar como hombres o mujeres. También aclara las ideas, sentimientos y significados que se tienen con respecto al propio sexo y al sexo contrario. La identidad sexual nos permite diferenciarnos como hombres o como mujeres.

La sexualidad se encuentra presente durante toda la existencia humana, pero en la adolescencia se vive y manifiesta de manera un poco diferente a como se expresa en otras etapas de la vida.

En este período surgen sensaciones e impulsos de tipo sexual que se encuentran relacionados con los cambios biológicos que enfrentan todas y todos las  adolescentes. Los cambios hormonales provocan que se tengan deseos y fantasías eróticas, que se quiera sentir placer físico a través del propio cuerpo y del cuerpo de otros.

La forma de vivir estos cambios y procesos tiene que ver con características personales y sociales, así como con las reacciones y demandas del entorno. Resulta común que, en los primeros años de la adolescencia, los jóvenes se aíslen, prefiriendo pasar más tiempo a solas consigo mismos.

Esto se encuentra relacionado con la sensación de incomodidad con el cuerpo por lo rápidos y fuertes que son los cambios. Es aquí cuando vuelve a aparecer la autoestimulación, ya que de niños o niñas también se viven estas experiencias, solo que no tienen por finalidad alcanzar el orgasmo sino explorar el cuerpo. Así como las fantasías, que permiten liberar los deseos e impulsos sexuales que se están sintiendo.

La masturbación suele ser una actividad muy común durante toda la adolescencia debido a que permite explorar el cuerpo, conocer más sobre los genitales y su funcionamiento, así como liberar energía sexual. También ayuda a prepararse para las relaciones en pareja.

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